jueves, 23 de febrero de 2012

La Batalla. Acto Final; Victoria.

¡¡La batalla está ganada!!. Es ésta la primera victoria de una sucesión interminable de luchas en busca de un objetivo común. Han ganado todos, mutantes, no mutantes, amigos, familiares. Pero la guerra ha tenido una triste consecuencia, y hoy la chica, en lugar de estar feliz, llora por su mutante. Su sensación es extraña, siente alivio, alegría  por todos los compañeros, pero a la vez siente impotencia y pena. 

 Él - Pude ver una luz, un gran destello. Mis ojos quedaron deslumbrados ante la imagen de aquel niño de luz. Cuando mi enemigo se acercó a mi, cuando me estaba robando mi último aliento, pude reconocer mi rostro en su figura, y tuve tiempo para preguntarle su nombre; Miedo, me contestó. Entonces entendí que mi enemigo era yo mismo, era mi alter ego, era mi pánico. Y luché contra él, alimentado por la luz de aquel niño, de aquella esperanza y fuerza, y derroté a mi enemigo. Entonces, dejé de sangrar y recuperé la sonrisa, y con ésta, utilizada como mi don, alimenté el ánimo del resto de compañeros que estaban batallando.Y ahora estoy aquí, de pie junto a tí, junto a mi enamorada, junto a tí, Vida.

Entonces ella se giró estremecida al escuchar la voz del mutante, y su sonrisa volvió a adornar su rostro que relucía esplendoroso bajo la intensa luz de una mañana inolvidable; la mañana, el día en el que los mutantes unidos salieron victoriosos de la batalla por ellos emprendida, de la batalla por la vida, por la de ellos mismos y por la de toda persona. Batalla que habrá de ser ejemplo de otras tantas que seguirán.







miércoles, 22 de febrero de 2012

La Batalla. Acto II: Adios mutante/ Niño de Luz.

La batalla continúa, y nunca es fácil. La victoria no viene regalada, pero el don de cada mutante hace que la lucha lleve buen camino.
La chica se percata de la ausencia de su amado mutante, y se retira de la contienda con la mirada perdida, buscando por cada esquina a su estimado mutante. A lo lejos ve una silueta, un cuerpo en el suelo. Su corazón late veloz, asustado, y mientras corre a ese lugar suplica no encontrar lo que no quiere encontrar. Pero su corazón se desarma cuando halla tendido a su amado. Apenas puede dirigirse a él, las palabras brotan tímidamente de sus labios.

- Amor mío, ¿qué te han hecho? ¿Quién ha apagado tu sonrisa, quién te ha hecho sangrar? Ahora te miro, yacente, y no quiero reconocerte. Deseo que sean mis lágrimas las que llevan a mis ojos a confundirse, y que no seas tú a quien miro, pero te observo, y mi corazón queda hecho trizas. Míralos, tus compañeros van ganando la batalla que con tanto empeño emprendimos, la victoria se hace palpable, pero tú has quedado en el camino. Descansa ahora amigo mío, descansa ahora mi amor.

A lo lejos, el ruído de la batalla está a punto de tornarse cánticos de felicidad, pues los mutantes están saliendo victoriosos. Y mientras comienza a amanecer, mientras una luz sutil y especial ilumina el campo de batalla, la oscuridad continúa en aquel frío rincón donde yace el mutante. Mientras la chica llora desconsolada, siente una presencia, una luz, y esa luz se hace intensa. Ahora ve con claridad, y observa al otro lado de la calle al niño que hace unos días atrás viajaba en el tren. Y recuerda las palabras de aquella familia, unas palabras que ella tomó como bandera; "porque este pequeño va a brillar, y va a lograr cualquier cosa que se plantee"
El corazón de la chica se llena de gozo, su dolor ha desaparecido, y su llanto ha tornado sonrisa. Su cuerpo lo siente ligero, su alma puede respirar.Una sonrisa dibuja su rostro. Mira al mutante, y le cierra los ojos - Adios mutante, amor mío. Adios.



La chica se levanta y regresa junto al resto de compañeros.

martes, 21 de febrero de 2012

La Batalla. Acto I: EGO ET ALTER EGO.

- Amigos míos, mutantes míos, familia mía. Hoy es el día tan esperado por todos, tan esperado por nos, y tan anhelado por el resto de personas. Hoy luchamos, hoy batallamos, cada uno con nuestro poder, con nuestro don, con nuestra fortaleza, contra el enemigo, contra aquel que viene a destruir nuestras vidas y a desordenar las de aquellos que nos rodean. Nos hemos preparado para ello. Esta batalla será recordada por todos los tiempos, esta batalla nos enaltecerá, esta lucha será histórica.

Con estas palabras daba aliento un mutante emprendedor al resto de sus amigos. Apenas acababan de bajar del tren y ya podían sentir una embriagante emoción. Además, las palabras de aquel les hacían sentir seguridad. No había cabida para la duda, todos estaban convencidos de su victoria, todos, todos excepto el mutante, que estaba inexpresivo, sumergido en sus pensamientos, ausente de aquellas palabras de aliento, sin poder olvidar su extraño encuentro en el tren.

Su amiga lo miraba y le sonreía, intentando hacerle cambiar el gesto, pero la sonrisa del mutante había tornado quebrada. Sus ojos, ausentes, su gesto, todo él, cabizbajo. Su pensamiento; "entrégame tu don, ríndete a mi, no, no, no puedes hacerlo. No olvides, Alter Ego."

Pronto anocheció  y los mutantes estaban preparados, cada uno en su puesto, para emprendar la batalla. Cada uno de ellos tenía su papel, su misión. La noche se tornaba fría, y una brisa incesante enfriaba el rostro de los mutantes. La lucha había de comenzar en segundos. Y comenzó; cada mutante se esforzaba al máximo, animado por las palabras de aquellos emprendedores que habían decidido iniciar esta lucha en la que ahora se hallaban envueltos. Cada uno, un papel, cada uno, utilizando su don.

El mutante se encontraba un poco más atrás que aquellos, y poco a poco, daba un paso atrás, y otro. Sintió un dolor en el vientre, sintió turbación en su cabeza, y una vez más, sangraba. Comenzó a sentir frío, y su rostro tornó blanco, fantasmal. Y la voz, aquella voz, resonaba hueca en sus oídos. Y pudo ver la silueta de su enemigo, pero no su rostro. Asustado, paralizado, pero sacó fuerzas de flaqueza para enfrentarse a ese ser. 

ALTER EGO - No, no lo intentes siquiera, no puedes vencerme. Mírame, sin tocarte, te hago sangrar. Es mi fuerza la que te hace enfermar aún más, y soy yo quien controla tu mente, y soy yo el dueño de tu don, que hace unos días me has traspasado. Hoy, tu sonrisa está rota, y soy yo quien río sin cesar.

El mutante se retuerce de dolor, pero era mayor su dolor mental, su vacío, su soledad y su tristeza, que el dolor físico.

ALTER EGO - Antes de que sea tu fin, contempla mi rostro,¡¡¡ mírame!!!

El mutante, perdido, miserable en el suelo, hace un último esfuerzo en contemplar el rostro cruel de su mortal enemigo, de aquel que le había robado su don y hoy le robaba su vida y último aliento. Alter Ego se acerca, y bajo la tenue luz su silueta comienza a desvelarse. El chico queda atemorizado al contemplar el rostro de aquel; era su propio rostro el que estaba mirándole, era su propio reflejo, riendo, victorioso, cruel.

Y el chico queda yacente en la calle.



lunes, 13 de febrero de 2012

PELONES PELEONES.

Hoy, ellos, Ainara, Esti, Eva, Janire, M. Carmen, Una Más del Batallón, Clara, Cristian, Jose y Elías nos han sorprendido, SORPRENDIDO, con una web pelona peleona, siempre vencedora. Ellos son VIP´s, ellos sí que sí son VIP´s.

Disfrutadla!!!


pelones peleones



P.D. la historia y el próximo desenlace de La Sonrisa del Mutante, para otro día. Hoy me toca disfrutar, desgranar, sacar todo el jugo a la web PELONES PELEONES!!!

miércoles, 8 de febrero de 2012

Las respuestas pronto, muy pronto.
La estación de destino se acerca, y junto a ella la batalla en la que la gran valía de todos los mutantes será comprobada.

Túnel.

El chico tiembla, está pálido. Le dice a ella - Tengo algo que contarte...

El mutante queda interrumpido en su conversación cuando el resto de amigos llega a sus asientos. Todos tienen en su rostro una expresión de alegría deslumbrante, todos están animados. Uno de los amigos en un gesto de simpatía pone su mano sobre el hombro del mutante, y le pregunta - Dínos, ¿cómo la conociste?.

El mutante no tiene expresividad en su rostro, su cara continúa expresando miedo, casi terror, y su faz continúa blanca. Los chicos quedan extrañados, y uno de ellos frunce el ceño y pregunta - ¿Qué te ocurre amigo mío?.

En ese instante el tren entra en un túnel, y todo queda oscuro. Las luces del tren no lucen, todo es oscuridad. El mutante comienza a sudar, y respira con dificultad. ALTER EGO. Ha dejado de escuchar las voces de la gente, del resto de viajeros, surge un ruido ensordecedor. ALTER EGO. De repente, cuando pensaba que los oídos le iban a estallar, se hace un silencio sepulcral. No, no puede verlo, pero está ahí. El resto de viajeros, el tren, todo, ha desaparecido, pero alguien está allí junto a él. ALTER EGO.



"Olvida chico, olvídalo todo mutante. Olvida a tus amigos, olvídate de ella. Olvídate del mundo. Olvida tu poder. Ahora que lo has olvidado todo, entrégame tu don."

El chico se observa sangrando del abdómen, lleva sus dedos a tocar la herida. Se frota la yema de los dedos ensangrentadas, se asegura de que lo que está viendo es en efecto sangre. Saca coraje, saca valentía, la expulsa fuera, se atreve a replicar al extraño ser.
- ¿Quién eres? ¿Eres la muerte?
- Jajajajaja - carcajea el ser. - Existe alguien peor, creeme.




En un instante, todo vuelve a la normalidad; aparece el tren, los pasajeros, las charlas, la luz, el paisaje a través de la ventana.
El mutante puede escuchar las risas de la familia que viaja junto a ellos, y las incesantes preguntas de sus amigos - ¿Qué te sucede? Amigo, ¡dínos algo!.
El mutante parece volver en sí y vuelve a tomar contacto con la realidad. Exclama - No soy capaz de hacerlo, yo no.